El Diácono… testimonios

El diácono, servidor de la Palabra, de la Eucaristía e hijo de María.

 

Testimonio de Pierre-Marie, ordenado Diácono este 3 de noviembre

El 3 de noviembre fui ordenado diácono permanente por Mons. Grua, obispo de Saint Flour. Ese día fuimos ordenados diáconos tres padres de familia.

Estoy muy agradecido con las hermanas por haberme acompañado antes y después de la ordenación. Se mostraron eficaces en sus servicios, necesarios para acoger a los amigos y a la familia. Nos permitieron vivir un mini retiro a través de la escucha de las enseñanzas del padre Marie-Dominique y de lectios del Evangelio de San Juan proclamado en la ordenación.

La casa estaba muy “viva” y la caridad fraterna permitía una cooperación alegre y eficaz.

Viví mi ordenación de una manera muy libre y orante. Más allá de los gestos del ritual, recibí gracias particulares. La presencia del Espíritu Santo se sentía en verdad en la asamblea a través de una participación alegre, sencilla y orante.

La noche después de la ordenación fue extremadamente fuerte. La alabanza abrió los corazones. Las hermanas me animaron a ejercer “con ardor” mi ministerio en el testimonio, la bendición y el comentario de la palabra. Me hubiera gustado que durara más tiempo, pero estábamos cansados.

Reitero mi agradecimiento a las Hermanas. Ellas permitieron que cada uno (familia, amigos, conocidos de la parroquia) vivieran un momento de encuentro con nuestro Señor. Nuestros corazones quedaron marcados para siempre. Las semillas sembradas darán su fruto.

XXX

Testimonio de Hermana Marie-Benjamin

El domingo 3 de noviembre, mi papá fue ordenado diácono permanente. Fue una gran gracia para mi familia y también para nosotras, las Hermanas. Pude estar cerca de mi familia los días precedentes a la ordenación y juntos tuvimos un pequeño “retiro”: cada día escuchábamos una conferencia del padre, hacíamos lectio sobre el Evangelio de la ordenación (Jn 15, 9-17) siguiendo la enseñanza de santo Tomás. El sábado en la tarde, aproximadamente veinte hermanas vinieron con nosotros para una velada de oración que nos hizo profundizar la gracia del diaconado, servidor de la Palabra, servidor de la Eucaristía e hijo de María. El domingo en la tarde, mi papá fue consagrado por el Espíritu Santo al igual que otros dos padres de familia. La ceremonia estuvo magnífica, los futuros diáconos recibieron la imposición de las manos del Obispo, después del Evangeliario, y oficiaron por primera vez la Eucaristía. Doy gracias por este tiempo fuerte, sostenido por la oración de todas mis Hermanas, y confío a su oración a toda mi familia.

Hna Marie Benjamin

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