Repuesta de ED a los articulos del periodico La Croix

París, 19 de septiembre de 2013.

A quien corresponda:

Con gran ira y tristeza, los miembros de la asociación «Esperanza y Diálogo»´, que reúne alrededor de 500 miembros de varias nacionalidades, en su mayoría padres de las hermanas contemplativas de san Juan y de las ex religiosas de San Juan y Santo Domingo, se enteraron de los artículos publicados, bajo su consentimiento, el pasado 10 de septiembre en la edición disponible en Internet.

Asombro por la divergencia entre la versión en papel y la versión ofrecida en la web internet que añade el § siguiente: «Algunas asociaciones aprovechan la ventana abierta por internet para alertar acerca de las desviaciones, así el sitio de la Pastoral Nuevas creencias y desviaciones sectarias de la diócesis de Mans, cuyo responsable, el p. Dominique Auzenet, pone en alerta sobre los dominios tan variados como las «desviaciones sectarias» de algunas comunidades nuevas, los peligros del chamanismo cristiano, las falsas místicas y las «falsas concepciones sobre la Providencia»…

Estupefacción al dar como referencia el sitio ********* que, revistiéndose de la autoridad eclesial, no contento de dar a **** como referencia, acoge en su blog propósitos tan vilmente acusadores como inverificables y desprovistos de pruebas.

Como respuesta a uno de nuestros miembros, Mons. Benoit-Gonin, obispo que acompaña el «Consejo de Relaciones interreligiosas y nuevas creencias», mediante una carta  del 15 de julio de 2013, escribió que él mismo está «desmoralizado por la manera como las cuestiones se trataron en este sitio y las fuentes que alimentan a sus responsables…»

Sin embargo, estos artículos y comentarios, o más bien, estos vagones de inmundicias, están siempre en línea y están accesibles bajo la cobertura del Servicio Nacional de Nuevas Creencias y Desviaciones Sectarias.

Los miembros de la asociación no pueden sino indignarse de que el periódico “La Croix”, considerado por muchos como la voz oficial de la Iglesia, haya dado garantía a tales chismes, desinformación, difamación y calumnias, cuyas repeticiones no hacen la cosa verdadera.

Además de su carácter malsano, estos artículos garantizados muestran una rara indigencia intelectual, ilustrada por este sofismo: «fundadores de nuevas comunidades traicionaron gravemente a la Iglesia. La comunidad San Juan y, particularmente, las hermanas contemplativas, siendo una comunidad nueva, ha faltado a todos los mandamientos del Decálogo».

Estos padres no comprendieron que el periódico «La Croix» haya rehusado la publicación de una aclaración con el mismo tono que utilizó Mons. Benoît Rivière.

Un aclaración como esta podría ser muy ventajosamente acompañada de un recordatorio de las exhortaciones del Santo Padre: «Les chismes…la desinformación… la difamación… la calumnia… son destructivos en la Iglesia.  Es un poco como el espíritu de Caín: matar al hermano, con su lengua…» (Sermón en Santa Marta, el 18 de marzo de 2013), y el 3 de septiembre de 2013: «… El Apóstol Juan, en la primera Carta, capítulo III, versículo 15, nos dice: ‘Aquel que odia en su corazón a su hermano, es un homicida’. Nosotros estamos acostumbrados a las habladurías, a los chismes. ¡Cuántas veces nuestras comunidades, también nuestra familia, son un infierno donde se gesta esta criminalidad de matar al hermano y a la hermana con la lengua!»

En el pasado, las «razones de la Iglesia» pudieron justificar el hecho de esconder la verdad. Se debe apoyar evidentemente, el hecho que se haga la luz, la verdadera luz, sobre los abusos, las desviaciones y los actos odiosos. Es tiempo de preguntarse si estas mismas razones imponen a no desmentir las calumnias.

También es por esto que ellos suscriben sin reserva a lo que dijo uno de sus colegas: …la han (a la verdad) violado para mitigar una envidia, atribuirse un poder…Ayer se ocultaba, ahora se denuncia…Está abierta la caza de brujas que se revuelcan en el fango de las redes sociales. Los rumores erigidos como pruebas, los falsos testimonios avanzan cubiertos y los clamores de la multitud remplazan los debates… Jesús fue víctima de esto hasta la Cruz.»

Estos 500 padres hacen suyos estos últimos propósitos y se reservan el derecho de difundir el presente correo. Se atreven a esperar, no queriendo admitir que la intención de este artículo era el matar a su hermano, que al menos una rectificación se publique en el periódico «La Croix».

En esta espera, de antemano les damos gracias.

 La oficina de la asociación «Esperanza y Diálogo»

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