Respuesta AED a la publicacion de Mons. Brincard en carta a los amigos

Respuesta de la asociación Esperanza y Diálogo a la carta de Mons. H. Brincard que apareció en la “Carta a los amigos de San Juan” en Francia en marzo de 2013. (pp. 20-22).

10 de abril de 2013

1. En la carta titulada “Información acerca de las hermanas contemplativas” publicada en la Carta a los Amigos de San Juan, en marzo 2013 (pp. 20-22), Mons. H. Brincard quiso informar públicamente sobre los acontecimientos que condujeron a la disolución, por medio del recrito pontifical del 10 de enero de 2013, de la asociación San Juan y Santo Domingo. Esta carta reconstruye igualmente una faceta de las dificultades vividas desde el 2009 por las Hermanas contemplativas de San Juan.

2. Monseñor H. Brincard recuerda cuál ha sido su misión desde que fue elegido comisario y en seguida delegado pontificio para las Hermanas de San Juan. Esta misión consistió en establecer relaciones personales de confianza con las hermanas (§ 5 y 6), trabajar sobre el discernimiento y el carisma (§ 4, 7 y 8), mejorar la formación y el gobierno (§13). Mons. Brincard insiste en la constante aprobación del Santo Padre para todas las decisiones tomadas por él mismo y el Cardenal Barbarin (§3, §11).

3. Mons. Brincard quiso igualmente informarnos acerca de:

– La oposición y, entonces, la desobediencia de las hermanas después de la decisión del Cardenal Barbarin de destituir el consejo de gobierno remplazando a Hermana Alix por Hermana Johanna. (§3).

– La creación “en el mayor secreto” por las hermanas de la asociación San Juan y Santo Domingo y sus consecuencias “desastrosas para la unidad de la Congregación” (§10).

– Acerca de los desacuerdos con respecto al carisma de las hermanas contemplativas (§4, §8).

– Acerca de los salidas masivas de las hermanas desde el comienzo de estas dificultades (§14).

– Acerca de su aplicación en informar al Papa Benedicto XVI sobre la evolución de los acontecimientos, así como del “comportamiento poco religioso de algunas hermanas” (§11). Igualmente sobre su aplicación en transmitir a éste, en las últimas horas de su pontificado, las cartas de agradecimientos de las únicas hermanas satisfechas de su gobierno (§16).

– En fin acerca de su disponibilidad en recibir a las hermanas, y por medio de Mons. Maurice Bitz, a los padres (§6 y 15).

4. La asociación ED, cuya misión es restablecer tanto el diálogo como la verdad sobre los hechos, se ve en la obligación de aportar un cierto número de informaciones complementarias que fueron omitidas en la carta. Estas numerosas omisiones de hechos importantes no permiten a los lectores hacerse una idea justa de la situación de las hermanas. Entonces es indispensable, en nombre de la verdad y de la caridad, completar esta exposición.

 

5. Primeramente, tratándose de la desobediencia de las hermanas. Es el punto crucial y, claro está, el más delicado. En su carta de información, Mons. Brincard nos explica que la desobediencia de las hermanas se manifestó en junio de 2009 cuando el cardenal Barbarin pidió a Hermana Alix que dimitiera y decidió destituir todo el consejo de gobierno de la comunidad nombrando personalmente “a Hermana Johanna a la cabeza de la Congregación de las Hermanas Contemplativas” (§3).

6. Lo que esta carta no dice es que, lejos de desobedecer, Hermana Alix “inmediatamente aceptó dejar su cargo” (https://unegoutte.wordpress.com/historique-2/chronologie/). Tampoco dice que el cardenal Barbarin escogió a hermana Johanna sin nunca haberla encontrado personalmente.

La carta tampoco dice que tanto Hermana Johanna, como las mayor parte de las 10 o 15 hermanas que están en el origen de este conflicto, dejaron la Comunidad San Juan desde entonces, ya sea definitivamente o en dispensa de vida común.

Lo que esta carta no dice es que la decisión de destituir el gobierno fue tomada sin ninguna consultación con los obispos en las diócesis donde estaban presentes las hermanas (consultación requerida por la ley canónica, Can. 625, §3) y sin ningún diálogo con las hermanas. La carta tampoco dice que las hermanas fueron privadas de su derecho de voto, derecho de voto que, hasta entonces y, según las constituciones de la comunidad, les permitía elegir a sus superiores alrededor de cada 3 años. Desde el 2009 este derecho de voto no se les ha restituido, puesto que ningún capítulo ha sido convocado y ninguna convocación se ha previsto para el 2013.

 

7. Enseguida la carta precisa (§3) que “cuatro hermanas del antiguo consejo fueron apartadas del gobierno de la Congregación” en noviembre 2009. Lo que no dice es que estas hermanas fueron, no apartadas, sino exiliadas en otros monasterios de clausura de otras comunidades con la prohibición de salir de ahí y de comunicarse con el exterior. Lo que no está precisado es que estas cuatro hermanas obedecieron y se fueron, a pesar de la violencia de estas decisiones tomadas sin previo aviso y sin motivo.

8. Lo que se omite es que las decisiones de 2009 fueron tan radicales y tan desproporcionadas, tomadas brutalmente y sin ninguna consultación, que fueron inaplicables y que condujeron a un caos y a la imposibilidad de llevar una vida religiosa normal. El origen de esta crisis se encuentra entonces en las decisiones del 2009 y no en la desobediencia de las hermanas.

9. Tratándose de las alegaciones de desobediencia más recientes, la carta omite precisar que en abril de 2012, Mons. Brincard pidió a las hermanas que respondieran por escrito, por un “si” o por un “no”, a la pregunta de saber si ellas aceptaban, por adelantado, todas las decisiones que él iba a tomar, entre otros el derecho de modificar todas las constituciones (como Delegado Pontificio, Mons. Brincard disponía de plenos poderes). La carta calla el hecho de que, para las hermanas, rehusar responder por un “si” o por un “no” en nombre de su libertad de consciencia (según nuestro conocimiento, las hermanas respondieron a este correo, pero no por un si, ni por un no) fuera interpretado como desobediencia.

10. La desobediencia en la vida religiosa es un acto grave que, planteado de manera vaga, no es más que un simple rumor. Luego la carta no da ningún hecho que atestigüe la existencia de actos probados como desobediencia.

11. Tratándose de la creación en Córdova, España, de la asociación San Juan y Santo Domingo, la carta precisa que fue creada “en el mayor secreto” por las hermanas y que constituye un acto de desobediencia con consecuencias “desastrosas para la unidad de la familia San Juan” (§10).

La carta imputa sólo a las hermanas la creación de esta asociación. Luego ellas fueron acogidas por el obispo de Córdova. Y para crear una asociación pública de fieles, un obispo no tiene necesidad de autorización especial. Según los términos del artículo 312, §1 del derecho canónico (Can. 312-§1), en efecto:

“Es autoridad competente para erigir asociaciones públicas:

1. la Santa Sede, para las asociaciones universales e internacionales;

2. la Conferencia Episcopal dentro de su territorio, para las asociaciones nacionales es decir, que por la misma erección miran a ejercer su actividad en toda la nación;

3. el Obispo diocesano, dentro de su propio territorio, pero no el Administrador diocesano, para las asociaciones diocesanas; se exceptúan, sin embargo, aquellas asociaciones cuyo derecho de erección está reservado a otras personas”.

12. El obispo de Córdova no actuó solo. El atestigua que se entrevistó con personas cualificadas para crear esta asociación. Entonces no desobedeció y además no fue sancionado. La carta omite precisar en qué este razonamiento no puede aplicarse a las hermanas.

13. Lo que la carta tampoco dice es que todas las jóvenes hermanas que dejaron la comunidad San Juan para entrar en la asociación San Juan y Santo Domingo eran libres de hacerlo porque, por un lado, se les había impedido comprometerse desde hace 3 años, y por otro lado, Mons. Brincard les había pedido irse por escrito (después de haber rehusado responder por un si o por un no a la carta mencionada anteriormente en el § 9 de este documento). Ellas no tenían entonces ningún porvenir en la Comunidad San Juan.

 

14. Acerca de las discordias con respecto al carisma de las hermanas contemplativas de San Juan, Mons. Brincard estima que las hermanas insatisfechas “se creían depositarías” de este carisma (§8).

Lo que no dice es que en noviembre de 2010, Mons. Bonfils, a petición del Cardenal Rodé, predecesor del Cardenal Braz de Aviz, organizó una asamblea general en Lourdes (Francia) para que las hermanas puedan precisamente trabajar sobre su carisma. Todas las hermanas profesas perpetuas estaban presentes, a excepción de las cuatro hermanas ya mencionadas, para asegurarse que ellas no ejercieran ninguna influencia. Además hay que observar que un capítulo electivo se había prometido después de la asamblea, promesa que se volvió a hacer el día de la apertura de esta asamblea (cf. Artículo en el periódico “La Croix” en 26 de enero de 2010: http:/www.la-crox.com/…/je-n-ai-pas-ete-missionne-pour-benir-une-scission).

Lo que no se dice, es que de todos los votos, la mayoría requerida de los 2/3 se alcanzó o se superó, a favor de las hermanas fieles al carisma fundador realizado por Hermana Alix. Mons. Bonfils decidió entonces crear un consejo con una representación igual de las dos tendencias.

Lo que se omite en esta carta, es que cuando Mons. Brincard fue nombrado comisario pontificio, justo después de la asamblea, primeramente escogió a Hermana Johanna como su asistente y enseguida nombró un Consejo únicamente con las hermanas de la pequeña minoría. Igualmente nombró “cuatro religiosas y religiosos exteriores a la Congregación”.

Pero lo que no dice es que estos religiosos exteriores nunca vivieron en el Instituto y nunca visitaron las comunidades (excepto de una visita en Africa). Estaban presentes de manera ocasional para participar en las reuniones del consejo. El nuevo consejo no contaba con ninguna de las hermanas representando la mayoría de los 2/3.

 

15. Como lo precisa Mons. Brincard, el cardenal Joao Braz de Aviz, Prefecto de la Congregación de los Religiosos, había pedido a las hermanas, en marzo de 2011, de “poner en marcha una formulación clara del carisma de su instituto” (§4). Entonces son, en parte, las hermanas quienes deben precisar el carisma. Luego cuando se les concedió la palabra, como en el momento de la asamblea de Lourdes, fue para retirárselas inmediatamente.

 

16. Tratándose de las salidas masivas de las hermanas, la carta anuncia que desde las decisiones de 2009, 70 hermanas profesas dejaron la congregación así como 64 novicias (§14).

17. Lo que no dice es que las cifras no se detienen ahí. He aquí las principales:

Junio 2009: 380 hermanas de san Juan (entre las cuales unas veinte en escuela de vida).

Entre 2009 y 2013: 70 hermanas dejan la comunidad a causa de los problemas, ya sea de manera definitiva o en dispensa de vida común. Entre las cuales 10-15 hermanas que estuvieron al origen del conflicto y que fueron nombradas para puestos de responsabilidad en 2009.

Entre junio de 2012 y septiembre de 2013: 150 jóvenes hermanas (novicias o profesas simples al final de sus votos, las 70 + 64 citadas en la nota anterior + una quincena) dejaron la comunidad para entrar en la asociación San Juan y Santo Domingo (ellas ahora están sin ningún estatuto a causa del rescrito del 10 de enero de 2013).

Abril de 2013: alrededor de160 hermanas están todavía en la comunidad, pero 80 profesas simples o perpetuas han pedido dejar la Congregación San Juan porque ya no reconocen su carisma (por el momento no se les ha autorizado hacerlo).

18. En total, son 300 hermanas que salieron o que corren el riesgo de dejar la vida religiosa porque ya no encuentran su lugar con las hermanas de San Juan. Solo alrededor de 80 hermanas se dicen satisfechas por el gobierno actual, es decir una pequeña minoría. (la cifra de 80 no está verificada, por falta de respuesta a nuestros correos al respecto).

19. En cuanto a las informaciones dadas al Papa Benedicto XVI por Mons. Brincard acerca del “comportamiento poco religioso de algunas hermanas” (§11) y acerca de las cartas de agradecimiento de las hermanas satisfechas por el gobierno de Mons. Brincard, y transmitidas por él al Santo Padre justo antes de su renuncia (§16), ellas nos plantean, viendo las informaciones sobre las cifras dadas más arriba, serias interrogaciones. ¿Por qué no se le fue transmitido al Santo Padre y al Cardenal Bertone las cartas de las hermanas no satisfechas que representan la mayoría aplastante de las hermanas? ¿Por qué solamente se ha evocado con el Papa la “desobediencia” de las hermanas y no sus dificultades? En resumen, ¿qué informaciones fueron comunicadas al Papa, aparte de las que se refieren a la desobediencia, desobediencia cuestionable y muy cuestionable así como se demostró más arriba?

20. En fin, acerca de la disponibilidad de Mons. Brincard en recibir a las hermanas, y la de Mons. Bitz en escuchar a los padres.

Luego, desde que Mons. Brincard fue nombrado comisario y luego delegado pontificio, él rehusó sistemáticamente encontrar a los padres. Proposición que permanece sin efecto para los padres que residen en otros continentes. Si algunas y raras se lograron, es únicamente por relaciones. A pesar de numerosas peticiones, nunca respondió a las peticiones de poder entrevistarse con la asociación “Esperanza y Diálogo”. Mons. Brincard no dice tampoco que la delegación a Mons. Bitz, le permite evitar el intercambio directo con los padres. En cuanto a Mons. M. Bitz, si el escucha con cortesía, nunca ha respondido a las preguntas hechas por los padres que lo han encontrado, contentándose con decir que “transmitirá” y sin que se haya dado ningún seguimiento.

21. En conclusión, la carta no explica por qué el 8 de marzo de 2012, se le ha quitado a la Congregación para los Religiosos dirigida por el Cardenal Braz de Aviz el archivo de las hermanas y entregado a la Secretaria de Estado dirigida por el Cardenal Bertone. Ella esconde aún las divergencias entre cardenales y obispos sobre las causas de esta crisis, así como los objetivos, los medios y los métodos para ponerle fin.

Ella calla que un número importante de laicos, religiosos, sacerdotes, obispos, especialmente en el extranjero, sostienen a las hermanas: las conocen mejor, porque han convivido con ellas.

(https://unegoutte.wordpress.com/2013/04/06/temoignage-du-pere-clement/),
(http://unegoutte.files.wordpress/2013/03/mgr-raul-21-01-10.pdf).

La carta omite trazar el balance catastrófico, puesto que de las 380 hermanas presentes en junio de 2009, solo quedan alrededor de 80 bajo la dirección de Mons. Brincard. En fin, no dice que las 150 ex hermanas de San Juan y Santo Domingo, reducidas al estado laico, están en una situación material muy precaria, que a algunas se les dejado sin cobertura de seguro y que es la asociación Esperanza y Diálogo y sus miembros quienes desde entonces deben abastecer sus necesidades vitales.

22. Entonces era imperativo que la asociación Esperanza y Diálogo creada el 2 de febrero de 2013 (y que cuenta hoy con más de 400 miembros repartidos en los cuatro continentes) restablezca estos hechos. Las hermanas saben que no son perfectas y que a veces pudieron cometer tonterías en los intentos de diálogo y de cooperación. Pero sufren mucho por estas sanciones que se siguen sin motivo y sin ninguna posibilidad de expresarse ni de ser escuchadas. Numerosos son aquellos que pueden atestiguar que las hermanas permanecen fieles a su amor por la Iglesia y por el Santo Padre, con un resplandor impresionante a pesar de las dificultades. Ellas dicen que es su amor inmenso por la Iglesia lo que sostiene su valor y les da la fuerza de soportar lo que viven.

23. La verdadera y única cuestión que se plantea hoy es saber si deben ser sacrificadas o salvadas las vocaciones de estas 230 hermanas religiosas, mientras que, un elemento positivo de esta carta, no se hace mención ni de faltas a los votos de pobreza y castidad, ni de desviación doctrinal.

24. En su misión, la asociación Esperanza y Diálogo no tiene como vocación hacer procesos. Pasar por los caminos de la verdad, para que todas estas hermanas puedan vivir su vocación, es también dejar todo el lugar al perdón, a la caridad, al amor por nuestra Iglesia. Ojalá que podamos, como Iglesia, ayudar al restablecimiento de un diálogo constructivo, para que el resplandor espiritual que nuestras hijas nos han hecho gustar siga brillando por mucho tiempo aún.

La ofician de la asociación “Esperanza y diálogo”

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